Miedo a la oscuridad

     El miedo a la oscuridad es un tema que ahora nos puede parecer infantil, pues quizá la mayoría ha vivido alguna etapa en la que tuvo este miedo. Pero quizá nunca le buscamos significado a esto, simplemente lo vimos como una etapa que superamos (y hasta seguro estoy que algunos nunca la superaron).

     La ciencia nos ha demostrado que el miedo no se hereda, por tanto,  todo aquello a lo que tememos fué algo a lo que APRENDIMOS a temer. La oscuridad por sí sola no es aterradora. El miedo resulta por imágenes en nuestra mente, creadas por cuentos que alguien nos contó para asustarnos, programas de TV, libros o cualquier otro medio que nos supliera la información necesaria para asociar la oscuridad con algo que nos atemorizara.

     Ya en la adultez, no tenemos miedo de los monstruos de los cuentos, al menos no nos ocurre a la mayoría, sin embargo, la oscuridad sigue siendo sinónimo de miedo, pero ya es miedo de otra clase. ¿De que clase?

     Pensando un poco al respecto, me viene a la mente la idea de que como nuestro cerebro siempre está asociando situaciones, emociones, reacciones y todo lo que podamos pensar o sentir, utiliza la oscuridad para asociarla con lo que sea aquello a lo que tememos. Un caso común es la soledad.

     La soledad puede ser una situación a la que muchos temen, por lo que no es extraño que el cerebro asocie ese temor con la oscuridad. Se trata de que al estar a oscuras, la soledad es algo tangible. No es algo que se puede ver, sino, al contrario, es el hecho de no ver alguna luz lo que provoca esa sensación. No la vemos pero la sentimos.

     La vida siempre nos presenta obstáculos. El miedo a la oscuridad, sea cual sea el temor que a ella se asocie, es uno de esos obstáculos, sin embargo, debemos superarlo y ocuparnos en mejorar nuestra vida. Muchas veces no valoramos la luz que tenemos alrededor y olvidamos que en la oscuridad es donde mas se aprecia la luz, cuando por fin logramos verla. La oscuridad debería servirnos como un espacio para pensar, no para temer. Un espacio que deberíamos aprovechar para meditar en cual es la luz que realmente queremos que nos ilumine y que tanto estamos dispuestos a dar por recibir esa luz, de manera que cuando veamos la luz, sepamos apreciarla y valorarla como debiéramos.


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Lu, yo tambien le temia, pero es etapa superada!!!!!!!!!!!!!!!! Mi mami me tenia que encender una vela para poder dormir jejeje y sendo problema cuando se gastaba....

ATT..La Mua

Luduing Rodríguez dijo...

Mua, espero que en verdad lo superaras. Recuerda que al crecer cambiamos un miedo por otro, de todos modos, no debemos vivir con miedo de nada, ya que el miedo es una limitante que nos retrasa en nuestro camino por la vida.

Anónimo dijo...

hola tengo 22 años, y tengo pavor a la oscuridad, y pensando en cual puede ser su causa no se me ocurre solo una respuesta. Cualquier sonido, sensación en la oscuridad ya pienso que es algo malo, me perturba y mucho, quisiera saber tu opinión al respecto

Luduing Rodríguez dijo...

Hola, gracias por enviar tu comentario!

Por lo que mencionas, parece como si tuvieras algún tipo de trauma probablemente durante tu infancia y no has podido eliminarlo de tu memoria. Este tipo de cosas, realmente afectan nuestra vida, por lo que es imperativo buscar solución. Un caso que nos afecte aun despues de adultos, requiere que solucionemos el caso con ayuda de un profesional. No soy sicólogo, por lo que te recomiendo que visites a uno que logre determinar la causa de ese temor y así puedas conseguir la manera de superarlo y vivir una vida sin miedos, como debería ser.

Los miedos son limitantes para nuestra evolución mental. Debemos eliminarlos de nuestra vida!

Anónimo dijo...

OK pero suponiendo que sepa cual es el miedo o la causa del problema, que tengo que hacer? Ponerme a oscuras a pensar en eso hasta que no me de mas miedo? Cual la forma de solucionarlo? Aunque no eres psicólogo me gustaría saber tu opinión

Luduing Rodríguez dijo...

Bien, pienso que lo mas importante es identificar la causa, para poder enfrentarlo. Si ya logras identificarlo, creo que con el hecho de saber que no pasa nada si está todo a oscuras, podrías enfrentarlo.

Cuando yo era pequeño, le tenía muchísimo miedo a las serpientes, solo de ver una, aun de lejos, me zumbaban los oídos. Luego en mi adolescencia, en un viaje a un río, alguien atrapó una pequeña culebra de monte y estaba jugando con ella. Sentía mi corazón acelerado, pero me dije a mi mismo que si esa persona jugaba con ella, yo también podría. Me acerqué y le pedi que me dejara sostenerla, aunque claro, me sentía bastante nervioso. Pero la sostuve en mis manos y fue un momento mágico, porque no era para nada como me había imaginado, no se sentía baboza ni tampoco mostraba la agresividad que me imaginaba de pequeño. Entonces, en ese momento logré superar ese miedo y ya nunca he vuelto a temerle a nada.

Respecto a la oscuridad, debo decirte que me encanta estar solo a oscuras. Me permite concentrarme y pensar en solución a problemas, aparte que me sirve para relajarme.

La oscuridad es un buen lugar para encontrarte contigo mismo :-)

Un abrazo!

Anónimo dijo...

MI HIJO LE TIENE PAVOR A LA OBSCURIDAD,EL TIENE 11 AÑOS Y LLORA X Q KIERE DORMIR EN MI CUARTO,SOLO OSCURECE Y EMPIEZA A KERER ANDAR PEGADO A MI,LE PREGUNTO A Q LE TEME Y ME DICE Q NO SABE SOLO SIENTE MUCHO MIEDO

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