Esclavitud moderna

Mártires de Chicago

“Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen porque no he cometido crimen alguno... pero si he de ser ahorcado por profesar mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de mi vida” Adolf Fischer

“El principio fundamental de la anarquía es la abolición del salario y la sustitución del actual sistema industrial y autoritario por un sistema de libre cooperación universal, el único que puede resolver el conflicto que se prepara. La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme.” Albert Parsons

“Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia. [...] Puede sentenciarme, pero al menos que se sepa que en el estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia” Hessois Auguste Spies

“No, no es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!” Louis Ling

 

     Estas fueron las últimas declaraciones de aquellos que entregaron sus vidas a los esclavistas… …perdón, quise decir, a los capitalistas de la entonces revolución industrial, donde en los Estados Unidos se desarrollaba un crecimiento económico inmenso, gracias a la creciente industria y a la mano de obra barata y el trabajo en exceso por parte de los obreros, que bien podría decirse, que poco difiere aquello de lo que en otra época se conoció con el nombre de esclavitud.

     Hace ya mas de cien años desde que aplicaron pena de muerte (La horca) a aquellos ocho hombres conocidos históricamente como los “Mártires de Chicago”, aunque realmente murieron muchos mas, no condenados por el sistema de “justicia” (Nótese claramente las comillas), sino, por la represión letal de las fuerzas policiales, que respondían al gobierno, el cual a su vez, obedecía a los intereses de los empresarios industriales.

     Otros lacayos que no podemos dejar de mencionar sobre aquel entonces son los de la prensa. Sabemos que incluso hoy, la prensa está plagada de “favoritismo”, por no utilizar una expresión despectiva, pues de cada 100 periodistas, solo podemos seleccionar unos pocos que no se vendan a los intereses económicos que les brindan para decir las “verdades convenientes” o callar las “inconvenientes”. De cualquier forma, para aquella época, los diarios de mayor reputación publicaban cosas como estas:

“Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo.” The New York Times

“El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga por el logro del sistema de ocho horas.” Philadelphia Telegram

“Los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la iniciación del movimiento” Indianapolis Journal

 

     Pero no toda la prensa hizo la función de lacayo, como excepción fatal, pues le costó morir en la horca, el periodista Adolph Fischer, editor del periódico Arbeiter Zeitung, se apresuró hasta la imprenta e imprimió veinticinco mil octavillas con la siguiente proclama:

Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormick, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!

¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.

Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.

Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!.

Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden...

¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!

¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!

 

     Hoy día, se mantiene el legado de aquella lucha que se extendió por todo el planeta, sin embargo, aunque existe eso de la “jornada laboral de ocho horas”, vemos que la triste realidad presenta una clase obrera que trabaja gran cantidad de horas extra, en muchos casos mal pagadas, solo para poder subsistir con un nivel de vida “regular” (en realidad, lejos de ser aceptable). Muchas personas viven exclusivamente para trabajar, se alimentan para restaurar energías y poder seguir trabajando, duermen porque es una necesidad ineludible y finalmente reciben un pago que apenas les da para seguir cubriendo sus necesidades básicas, por lo que para cualquier asunto “extra”, esas personas recurren al endeudamiento, lo que una vez iniciado, es la historia sin fin, pues es un agujero que solo tiende a ser mas profundo según avanza el tiempo.

Tal como me comentaba alguien hace un tiempo: “La esclavitud no desapareció, solamente cambió de nombre”

 

Fuente consultada: Wikipedia

2 comentarios:

Lucy Lucy dijo...

Así es, no sólo cambió de nombre, además se ramificó y diversificó en formas atractivas para todos los colectivos. Generalmente las personas ni siquiera notan que se han hecho esclavas de tanta porquería y hasta suelen jactarse de su propia estupidez. Creo que no hay mucho que podamos hacer, mi querido Luduing, pues liberarse es una decisión personal.

Luduing Rodríguez dijo...

Muchas gracias Lucy por tu aporte.

Muy de acuerdo contigo también, esto ha evolucionado en todos los sabores apetecibles por cada individuo. Si recuerdas la película Matrix (la primera), donde dicen que algunos individuos están dispuestos a defender la Matrix del modo que sea necesario, pues se sienten tan parte del sistema que han llegado a adorarlo.

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