Me declaro culpable

Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le correspondeSócrates

balanza

     Señor juez, he venido ante este tribunal sin hacerme acompañar por un abogado, aunque reconozco no ser un experto conocedor de las leyes que hoy me acusan y hacen venir hasta aquí. Conociendo mis derechos y consciente de los acontecimientos que hoy le hacen juzgarme, quiero responder abiertamente a su tajante pregunta de “¿Cómo se declara el acusado?”.

     ¡Me declaro culpable!

     Sí, así como lo escucha el tribunal, no pienso defenderme con alegatos que sé que nada interesan, ni a usted, señor juez, ni al sistema judicial que usted representa, por lo que me declaro culpable, para ahorrarles el tiempo, ya que sé que su tiempo es dinero, literalmente.

     Soy culpable de haberme hartado de ver como se degenera la institucionalidad en mi país. Culpable de sentir indignación cuando veo esos funcionarios vanagloriarse de todos los lujos que poseen gracias a los dineros del pueblo. Soy culpable de no conformarme con ver a mi pueblo ahogado en impuestos y sumido en una miseria absoluta, mientras los de arriba se preocupan por decidir en que país europeo pasarán sus vacaciones.

     Señor juez, no puedo negarlo, pues nunca aprendí a mentir; sí, yo soy culpable de haber secuestrado a ese diputado, ese que tanto me juró que representaría a su pueblo tan pronto consiguiera su cargo. Lo secuestré y lo obligué a ver como viven los ciudadanos de a pie. Lo obligué a mirar las descalabradas infraestructuras de muchas escuelas públicas y a escuchar mi queja acerca de que la educación pública no solo debería ser la mejor, sino, la única, pues las instituciones educativas privadas, son un verdadero robo, con sus altos precios y sus tácticas abusivas de cobrar unas cuotas mensuales enormes, y cobrar inscripciones, que no solo son mas del doble de caras que las cuotas mensuales, sino, que cada año escolar, hay que volver a inscribir a los niños, aunque sigan en el mismo colegio. El diputado se defendía diciendo que la educación privada es uno opción, para los que no quieran que sus hijos estudien en escuelas públicas. Pero seamos honestos, con un sistema educativo tan marginado y deteriorado, con infraestructuras, en algunos casos carentes de todo, la educación privada, mas que una opción, es una necesidad para muchos padres que quieren que sus hijos se eduquen lo mejor posible. En este respecto, le he propuesto al diputado que apoye un proyecto de ley que obligue a que todos los funcionarios del gobierno, solo puedan inscribir a sus hijos en escuelas públicas. De esta forma, se preocuparán porque el sistema educativo funcione a las mil maravillas.

     Señor juez, también soy culpable de haber obligado al diputado secuestrado a ver las calamidades de los hospitales, mientras el sistema de salud privado está lucrando tanto que no da abasto con las habitaciones, en los hospitales se mueren pacientes por falta de recursos, aparte de que cuando hay recursos, el paciente tiene que pagar por ellos. Sé que lo que vio debió deprimirlo, aunque parezca ser una persona sin sentimientos, se que en el fondo algo de humanidad le ha de quedar, pues la corrupción que carcomió su ideología, no pudo haber arrasado con todo.

     Me declaro culpable de no confiar en su sistema de justicia, el cual obedece ciegamente a un gobernante, y por tanto, a la oligarquía que lo sostiene.

     Aunque honestamente, al diputado solo lo retuve y lo obligué a ver el panorama del país que él debería estar representando, él optó por hacer caso omiso de mis quejas y prefirió enjuiciarme. Usted y yo sabemos que la acusación de secuestro no procedía, pues en ningún momento utilicé arma alguna, simplemente lo acosé con algunas fotos y mis directos comentarios y quejas sobre las calamidades que el pueblo padece. Pero su sistema de justicia favorece al mas poderoso, por eso, ese diputado que tanto se ha enriquecido a costa de nuestros sufrimientos, hoy ante la sociedad es la víctima, mientras que yo, señor juez, me declaro culpable de un secuestro que nunca ocurrió, pero que usted asumirá porque así le ordenaron.

     Me declaro culpable, pues no pienso doblegar mi voluntad ante un estado que ha degenerado todo aquello que lo erigía. Que no representa en nada la voluntad de su pueblo. Que solo utiliza al pueblo cuando necesita su voto. No, señor juez, no me van a doblegar. Prefiero que me encierren en prisión antes que humillarme frente a esta justicia tan injusta. La corrompida balanza que siempre se inclina hacia el lado que tiene mas dinero, dictará su sentencia, mas no obrará de forma justa.

Señor juez:

¡ME DECLARO CULPABLE!

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