Recuerdos de América Latina

Dictadura: Sistema de gobierno en el que lo que no está prohibido es obligatorio” – Enrique Jardiel Poncela
el-gran-dictador     América Latina está compuesta por un conjunto de países que, desde la invasión conocida como “Descubrimiento de América”, ha servido como fuente inagotable de recursos a distintas potencias. Se han creado Repúblicas bananeras, cosa que al parecer, muchos de estos países nunca dejamos de ser. Se han impuesto gobiernos, sobre todo, dictadores, gracias a ayudas internacionales, como las “ofrecidas” por la CIA y que tanta sangre latina han derramado. Todos los dictadores de Latinoamérica, han sido el resultado de la desestabilización provocada adrede por una potencia en específico: Nuestros vecinos de Estados Unidos de América.

     La historia se repite periódicamente y sistemáticamente. Cuando un dictador deja de servir a los “ideales” norteños, es abandonado y “forzado” a dejar el poder, aunque claro, puede llevarse TODO el dinero que pueda cargar.

     En la década de los 70 y 80, existía un enorme temor a que en América Latina llegaran a triunfar los ideales socialistas, porque obviamente atentaban contra la corrupción, contra el saqueo y contra la explotación social y económica de potencias extranjeras en nuestros países, por ello, se creó una terrible sociedad multinacional, llamada: “Operación Cóndor”. Esta consistía en una red de inteligencia de distintos países, todos bajo regímenes de dictaduras y coordinados por los EE.UU.

     La operación Cóndor vigilaba, perseguía, secuestraba y asesinaba a todo aquel “sospechoso” de ser marxista, comunista, progresista y cualquier participante de actividades “terroristas” (que era como catalogaban a los socialistas). Todo esto al margen de cualquier ley y sin necesidad de respetar fronteras, ya que la operación contemplaba una especie de acuerdo intrafronterizo que permitía actuar libremente a sus miembros en cualquiera de los otros países, incluyendo hacer secuestros y asesinatos donde lo consideraran “necesario”.

     Ya pasaron las épocas de las dictaduras y los totalitarismos, o eso cree mucha gente. Lamentablemente, las cosas solamente han evolucionado. Ahora ya no se requieren sociedades secretas para amedrentar a los pueblos, ya se puede mandar las fuerzas policiales, siempre dispuestas a apoyar a los gobiernos y machacar a los pueblos. Se pueden utilizar los ejércitos para ametrallar a quienes no estén de acuerdo con lo impuesto. Ya no hace falta actuar en secreto. Los medios de comunicación son adquiridos por los grupos de poder y apoyan a quienes convenga para esos mismos grupos de poder. Ya no es necesario mantener la corrupción en secreto, basta con unos titulares absurdos en algunos medios de información (sería acertado decir “desinformación”) y la gente se lo creerá sin más ni menos.

     Un totalitarismo es cuando se tiene control absoluto, tanto del poder económico, la información y las fuerzas portadoras de armas. Tal como dijo el sabio Chaplin en la película El gran dictador, “Toda facción política que se eterniza en el poder, degenera en tiranía”.

Cuando las denuncias de corrupción terminan por:

- Desacreditar al denunciante

- Desinformar efectivamente al pueblo

- Intimidar a quienes osen “atizar al fuego”

- Actuación nula del sistema judicial

- El/los acusado(s) se sale(n) con la suya

¡Significa que se vive en una tiranía absolutista!

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