Necedad humana

Desde los tiempos de Adán, los necios están en mayoría” – Casimir Delavigne

     Es una realidad que las ballenas, además de ser los animales más grandes del mundo, también son criaturas con una inteligencia muy considerable. Entonces, ¿por qué encallan las ballenas?

     En distintas costas, alrededor del planeta, recibimos noticias de ballenas encalladas, que se acercaron demasiado a la orilla y no pudieron volver, dado su enorme peso y la baja profundidad del mar.

     Aunque las razones reales de que las ballenas queden varadas en las playas, no son exactas ni tampoco son pocas, podríamos aventurarnos a suponer algunas, como la posible desorientación causada por los sonares de los grandes barcos. Pero sean cuales sean las razones, lo cierto es que ya asumimos como un hecho el que las ballenas encallen. También ocurre con los delfines, aunque probablemente por razones diferentes, ya que estos últimos, pese a que también son muy inteligentes, suelen ser muy osados a la hora de ir a buscar alimento (peces) en zonas de baja profundidad y muy cerca de la orilla.

     Pero otra criatura que se considera mucho más inteligente que ballenas y delfines, y que también suele encallar (aunque de una manera más metafórica), es el ser humano.

     Como especie, nos consideramos la cima de la pirámide general, sin embargo, actuamos de forma autodestructiva, depredando nuestro entorno, cegándonos por nuestras ambiciones, pensando en nosotros mismos e ignorando las necesidades del grupo, y finalmente, cuando nos venimos a dar cuenta, estamos encallados en esa orilla que estaba tan cerca, pero que no vimos por tener los ojos clavados en nuestra ambición, que no vimos a otros que ya encallaron primero, porque nunca vemos a los demás, sólo pensamos en lo que nos convenía como individuos. Con todo y nuestro razonamiento avanzado, en la marea nos dejamos llevar y actuamos por instinto, como si no tuviéramos inteligencia para ver más allá de lo que tenemos justo enfrente.

     Nuestra necedad, no solamente nos hace encallar, sino que también, nos hace olvidar esos errores y por tanto, volvemos a cometerlos una y otra vez. Lamentablemente, en nuestras necedades, no solamente nos dañamos a nosotros mismos, sino que también dañamos a nuestros semejantes, a otras especies y al planeta en general.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno, la verdad.

Luduing Rodríguez dijo...

Gracias, por el comentario y por la visita, quien quiera que seas :)

Deivy Gonzalez dijo...

Excelente! si tan solo dejáramos de pensar en uno mismo la historia del mundo fuera otra.

Luduing Rodríguez dijo...

Gracias por la visita, Deivy!

Alguna vez la humanidad pensó como especie, pero eso fue hace tanto, que no queda ni el recuerdo.

Amalfi Mendez dijo...

Muy bueno Lu!! si dejaramos de sobrevivir y aprendieramos a vivir podria ser distinto...

Luduing Rodríguez dijo...

Gracias chica Muah!

Necesitamos aprender de nuevo.

Anónimo dijo...

No podemos ver claramente lo que tenemos en frente y pretendemos saber lo que aun no hemos visto

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