Ilusiones

¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido.” – Juan Rulfo


Noche estrellada     En la oscuridad de la noche, espero a que las estrellas iluminen mi cielo. Es todo un mundo paralelo al mundo diurno. No hay sol, pero no hace falta luz; el universo es demasiado basto como para que la luz dependiese de un solo astro.

     En el instante efímero de una estrella fugaz, visualizo ilusiones que anhelaría materializar. Intento ver el mundo de la manera como considero debería ser:

     Al amanecer humean las casas, no por las chimeneas para producir calor, sino por las cocinas campestres que hierven agua para el café matutino y el desayuno. Las familias se reparten labores desde que amanece. Unos salen a trabajar la tierra, otros salen a las fábricas, otros buscan materia prima, entre otras labores. Los trabajos de las personas no están destinados a enriquecer a ninguna corporación, simplemente trabajan por el bien común. Unos cultivan inmensas cantidades de víveres, que luego son distribuidos por distintos pueblos, así como otros pueblos producen otros enseres que igualmente son distribuidos, según sean necesarios. Todos en el pueblo viven bajo las mismas condiciones. Nada en la sociedad está orientado a la posesión de bienes y todos tienen asegurado su alimento, por lo que no existen los robos ni la delincuencia. Existen drogas, pero son perfectamente legales, por lo que tampoco hay violencia causada por el narcotráfico.

     Cada pueblo tiene su consejo, donde se deciden y planifican algunas tareas clave para el buen desempeño de la sociedad, pero no existe gobierno, ya que antaño, la función de los gobiernos degeneró tanto, que terminaron siendo exclusivamente un peón de las grandes corporaciones multinacionales, por lo que, eliminadas las multinacionales, quedaron obsoletos e inservibles.

     Caminar de un pueblo a otro, es algo que puede realizarse sin detenerse, siempre que puedan sortearse las distancias, sea por tierra, agua o aire. Las fronteras no existen. Los seres vivos nacen sin elegir donde nacer, sin embargo, son libres de ir a donde sea que elijan ir. Las fronteras eran antes muros de contención, para dividir y controlar poblaciones. Eliminados los dictadores imperialistas, las fronteras quedaron tan obsoletas como los gobiernos.

     Los bosques fueron reforestados. Ahora la naturaleza es respetada como la fuente de vida que es. Aunque se usan su madera y sus frutos, se hace con moderación y siempre respetando los distintos ecosistemas, de manera que seamos beneficiados sin perjudicar a los demás.

    Es reconfortante ver como en una comunidad, cuando alguien necesita una casa, todos los vecinos unen sus esfuerzos para construirla. La paga: NADA. El dinero tampoco existe ya. Era un mecanismo utilizado por los que tenían el poder, para imponer las reglas de su juego y obligar a las sociedades a auto esclavizarse, trabajando hasta mas no poder, solamente para intentar conservar algo de dignidad en sus vidas. Ya sin dinero, también se acabó la avaricia de muchos otros profesionales, como algunos médicos que habían perdido su rumbo, cegados por la ambición. Ahora la medicina es un bien común para todos. Un hospital es mantenido por todos y cuando alguien requiere cualquier intervención, todo se realiza como si fuera entre familia, con el mejor de los deseos y sin esperar nada a cambio.

    Ahora me entristece mucho ver que se ha ido la luz de mi estrella fugaz. Aunque todavía es de noche, caigo en cuenta que todo lo que vi, fue solo una ilusión.